El curioso reglamento del palacio de Enrique VIII

El curioso reglamento del palacio de Enrique VIII

El reglamento del palacio de Enrique VIII, rey de Inglaterra, ofrece artículos muy curiosos. Las normas de conducta reflejadas en el Reglamento del siglo XVI nos da una idea de la vida cotidiana de palacio.

La cerveza ha sido utilizada en numerosas ocasiones como salario o moneda de pago. Se dice que las pirámides de Egipto se construyeron gracias a la cerveza, sus trabajadores recibian cuatro litros de cerveza diarios.

Los trabajadores de la fábrica de cerveza Guinnes en Irlanda, recibían a modo de incentivo, dos pintas de cerveza al día, los hombres llevaban la jarra en la mano y las llenaban en ciertos grifos que tenían asignados en la fábrica.

El reglamento para los empleados de la fábrica de Cervezas El Águila en España, publicado en 1903, recogían también como incentivo para sus trabajadores el consumo de dos litros y medio diarios de cerveza.

Veamos los artículos más notables del Reglamento del siglo XVI del palacio de Enrique VIII:

«Ordenamos que el barbero del rey vista con limpieza, y no frecuente mujeres de mala vida para no comprometer la salud del príncipe.

El cocinero no empleará pinches que estén cubiertos de harapos ni que pasen la noche en el suelo delante del fuego.

La comida se servirá a las diez y la cena a las cuatro.

Los oficiales del cuarto del rey vivirán en buena inteligencia entre si, y no hablarán de los pasatiempos de su amo.

No retozarán con las muchachas en las escaleras, porque esto ocasiona frecuentemente que se rompa mucha loza.

Cuidarán con el mayor esmero de los platos de madera y de las cucharas de estaño.

Los mozos de cuadra no robarán la paja del príncipe para ponerla en sus camas, porque se les da ya suficiente.

Cualquier paje que cometa algún desliz con una de las muchachas de la casa del rey, pagará una multa de dos marcos en beneficio del Erario, y estará privado de cerveza durante dos años.«

A modo de conclusión final:

Vemos que la cerveza, no solo se incluía como incentivo, sino que igualmente se utilizaba como medio de castigo para quien cometiese una infracción.

Por cierto, un castigo muy duro ¡¡¡dos años sin cerveza!!!.

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