Historia de la cerveza, publicado en 1898

Historia de la cerveza, publicado en 1898

Interesante artículo publicado en 1898 sobre el origen e historia de la cerveza. Recomiendo su lectura pues se extrae algunas curiosidades relativas a las diferentes formas de elaborar cerveza, como la cerveza de piedra, o sobre las diferentes materias primas utilizadas para su elaboración.

Más allá de que hoy día se dispongan de más datos sobre los orígenes de la cerveza, siempre atrae este tipo de lecturas.

«HISTORIA DE LA CERVEZA

El doctor alemán Eduardo Hahn acaba de publicar en la revista técnica Wochenschrift für Brauerei una serie de datos muy interesantes acerca de la historia de la cerveza. Probablemente mis lectores pensarán desde luego en Gambrinus, legendario Rey de Brabante, a quien se suele atribuir el invento de la cerveza.

Esta bebida, empero, según el doctor Hahn, es de origen infinitamente más remoto, si es que consideramos como cerveza una bebida fermentada hecha con malta, pues la añadidura del lúpulo para aromatizar la cerveza es relativamente moderna.

La cerveza que Odin con los demás dioses bebía en el Walhalla; era dulce como hidromiel y no contenía ni rastro de lúpulo, pues así era la cerveza entre los antiguos germanos. Hay que suponer que esa cerveza era bastante empalagosa y no es de extrañar que temprano se trató de darle un gusto más fuerte y sabroso, a cuyo efecto se emplearon los más variados aromáticos, entre ellos las bayas de enebro. Refiere Hahan que aun hoy día en la Marca de Brandenburgo las leyendas populares hablan de la cerveza de enebro. En América se aromatizó la cerveza con los brotes de una clase de abetos indígenas llamados Tsuga; en irlanda e Islandia con la simiente de la zanahoria silvestre.

El lúpulo, que ha vencido a todos sus competidores, fue introducido probablemente por los finlandeses, en cuyo gran poema épico Kalewala se describe detalladamente el papel que desempeña el lúpulo en la preparación de la cerveza.

En Alemania se introdujo el lúpulo probablemente en la época comprendida entre el éxodo de los anglosajones a Inglaterra y el imperio Carlomagno.

Esto se deduce de que los anglosajones no se llevaron ningún conocimiento del lúpulo a su nueva patria, donde aún por mucho tiempo se siguió fabricando cerveza de malta pura, pero en crónicas del tiempo de Pipino y su hijo Carlos se mencionan por primera vez los campos de lúpulo.

¿Qué edad, pues, tiene la cerveza en definitiva? Entre los antiguos griegos y romanos esta bebida no parece haber tenido gran aceptación; en cambio, casi todos los demás pueblos que los rodeaban sabían fabricar con cereales una bebida alcohólica, que no era sino cerveza, y pasaba esto tanto entre los íberos de España como entre los celtas de Francia y las tribus del África septentrional.

En esta última parte del mundo sobre todo la fabricación de la cerveza es antiquísima, incluso antes de que alboreara la civilización helénica hubo en Egipto un antiguo escritor que aconsejaba a un colega más joven que él se abstuviera de beber cerveza en demasía, y mencionaba el olor nauseabundo de las cervecerías. De Egipto trajo el famoso Sehwainfurth, coronas mortuorias de cebada germinada, y es probable que ya en tiempo de los Tolomeos existiera un impuesto sobre la cerveza. Pero la historia de la cerveza se remonta a época más remota aún, pues es de presumir que los egipcios aprendieron a fabricar esa bebida de pueblos del interior de África.

En efecto, según afirma Hahn, el África es una parte del mundo eminentemente cervecera. Aún hoy se encuentra en la mayor parte de las tribus negras la fabricación de la cerveza por medio de la malta.

Pero prescindiendo de la malta y considerando como cerveza toda bebida preparada con un líquido hervido, muy rico en almidón y fermentado. se puede decir que la cerveza en su origen es contemporánea de los primeros destellos de la civilización. Ni siquiera hacía falta la agricultura para obtener las materias primeras que entran en la fabricación de la cerveza. Así como aun hoy existen numerosos pueblos salvajes que comen crudas o tostadas las simientes harinosas de hierbas silvestres, es indudable que podían éstas servir para hacer cerveza. La cocción tal como hoy se practica implica la posesión de vasijas resistentes al fuego y por lo tanto, ciertos conocimientos técnicos relativamente adelantados, pero también se puede efectuar echando piedras candentes en el líquido. Este procedimiento primitivo es aun hoy general entre los pueblos salvajes, y hasta consta que existía en época cercana en la región situada entre el Drave y el Sabe, para la fabricación de cerveza, llamándose «cerveza de piedra» el producto así obtenido. En la Carintia (Austria) existe todavía la denominación de «cervecería de piedra» y hasta se encuentra en las estadísticas oficiales relativas a las contribuciones de la cerveza.

Así, pues, la historia de la cerveza se remonta a las épocas más antiguas de la humanidad, a un tiempo en que no existieron ni la agricultura, ni el arte de la cocción propiamente dicha, ni el de elaborar metales.

Julio Broutá.»

Fuente: La Correspondencia Gallega, Diario de Pontevedra. Lunes 14 de noviembre de 1898.

Imagen: Pixabay.

Diario Cervecero

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